BREVE HISTORIAL
El grupo Febo se formó a comienzos de la década de los setenta y en su larga trayectoría han sido varios los componentes que han desfilado por sus distintas formaciones. En la actualidad el grupo Febo está formado por: Víctor Manuel Gutiérrez Caballero (voz, guitarras, percusión, armónica y flauta) y José Manuel Núñez García (voz, guitarras y bajo) (Aunque, dependiendo del proyecto musical, se acompañan de otros músicos)
Su amplio repertorio musical se puede sintetizar en cuatro puntos:
1. Investigación de canciones populares y del folk universal
Romancero popular, espirituales negros, música celta, medieval...
2. Adaptaciones de canciones editadas
Popular y folk: Nuevo Mester de Juglaría, Agua Viva, Jarcha, Nuestro Pequeño Mundo, Mocedades...
Canción social y protesta: Aute, H. Camacho, Víctor Jara, Víctor Manuel, Paco Ibañez, Serrat, Lluis Llach Luis Pastor, Pablo Guerrero, J. Sabina...
3. Poemas musicados
R. Alberti, F.G.Lorca, A. Machado, P. Neruda, J. Manrique, R.Tagore...
4. Cosecha propia
Canciones compuestas en letra y música
ü Canción de Autor, Baladas, Folk, Reggae, Pop, Rock, Blues...)
q Estilo:
Música con estilo folk-rock, donde se dan cita el Jazz con el Flamenco, la música latina, el Blues, el pop, el rock, el reggae... tomando como referencia la pura intuición y las investigaciones realizadas sobre diversos estilos y tendencias musicales... Con letras que hablan de la sociedad o del trabajo, o de la tierra, o del amor, o de la vida y la muerte... toda una gran variedad de matices musicales y pensamientos impregnados de un cierto sabor y saber popular.
q Actuaciones Musicales: En varios puntos de nuestra geografía (Madrid, Barcelona, Canarias..), pero sobre todo en Castilla - La Mancha, y más concretamente por los pueblos de la provincia de Ciudad Real, colaborando con entidades públicas ( Area de cultura y Juventud del Excmo. Ayuntamiento, Excma. Diputación Provincial...) en RTVE saliendo tres veces en antena, en los programas Gente Joven y Plaza Mayor y en multitud de Festivales, tanto benéficos como en certámenes de música o conciertos (Casas de Cultura, Colegios Universitarios, Ferias y Fiestas Populares, Semanas Culturales, Fiestas de Juventud, Actos Culturales, Mitines...) varias veces compartiendo escenario con grupos o solistas como: Jarcha, Luis Pastor, A. Celdrán, José Menese, Hilario Camacho, L. E. Aute, Maíz y Laurel, Espontáneos...
q Premios:
ü Finalistas en Gente Joven,
ü Premio Cantautores Castilla-La Mancha
ü Varios premios en Festivales o Certámenes de Música.
ü
q Discografía:
ü LP “Al Compás del Tiempo (1987).
ü LP compartido “IV Festival de Cantautores Castilla-La Mancha”(1988).
ü Varias maquetas y grabaciones radiofónicas.
ü CD “Contrastes” Victor Jose Luis (1999).
A QUIEN PUEDA INTERESAR
A "grosso modo", vamos a sintetizar los movimientos musicales generados desde los años cincuenta hasta la década de los ochenta, en el panorama internacional, y que significaron un importante cambio musical, cultural y social en tiempos venideros. Habría que remontarse al mediados de los cincuenta para ver el nacimiento del rock and roll y la generación del rock en su más amplia gama... Un mundo agitado y lleno de prisas, tras el final de una guerra mundial, y con la necesidad de forjar un incierto futuro, halló la fórmula para crear el más profundo cambio conocido en los últimos tiempos: La Música.
Elvis Presley fue el que elevó el rock and roll a la máxima categoría mundial, y Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Fast Domino, The Platters, Beech Boys, Clif Richard and the Sadows… confirmaron la ley del Rock and roll.
Ya en los años sesenta, los grandes impulsores de la música Pop fueron los Beatles, aglutinantes de la generación rock en torno a la revolución musical de los años sesenta, que terminaría convirtiéndose en otro fenómeno socio-cultural de imprevisibles sensaciones (Elvis creó la moda, los Beatles un modelo). El universo Beat, junto al auge del Rhythm and blues y el nuevo folk americano, configurarían los años dorados de la música. Los Who y su generación rebelde, Simon and Garfunkel con su folk-rock sobre el puente de aguas turbulentas, Bob Dylan buscando la respuesta en el viento, Cat Stevens con la mañana rota en un mundo salvaje con sombras de luna, John Mayall con mucho sitio para moverse... y la herencia de "Satisfacción" (Rolling Stones), pero la auténtica era dorada del pop, sería entre 1967 y 1969. Comenzaría con la revolución de la Costa Oeste americana, y seguiría con la Cultura Hippie, La psicodelia, el Soul, con la introducción al vanguardismo, el entorno Underground, los grandes festivales de música... hasta la escalera al cielo de Led Zeepelin y el Heavy rock. Jimi Hendrix, revolucionó el concepto de la técnica en la guitarra. Eric Clapton, Janis Joplin conversando para dos en un verano, The Doors (con Jim Morrison), los Creadance Clearwater Revival, los Free, de fuego y agua, todos a la vez; Deep Purple con su noche negra de humo en el agua; Jethro Tull exaltando que vida es una larga cancion… hasta los Pink Floyd con su corazón atómico de la madre, buscando ecos en la cara oculta de la luna, viendo extrañas escenas de pequeños animalitos cubiertos de pelo jugando con una piedra.
La revolución sónica del 69 dio paso a la música progresiva, al rock duro y al vanguardismo de los años setenta. El retorno de Elvis (que, con bastantes kilos de más, terminaría cantado "O sole mio") y la separación de los Beatles (que dejaron el largo y tortuoso camino como grupo), junto a las muertes de Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison, iban a profetizar el fin de un época feliz. Comienzan a formase supergrupos y el intimismo se apodera de los sentimientos. El Gay-power irrumpe en escena (David Bowie, en su etapa más controvertida, proporcionó el clímax de ese movimiento vanguardista). El boom industrial se dejaría notar en la música, dando comienzo la era de la música electrónica, soporte indispensable para el sinfonismo pop (Emerson, Lake and Palmer colgando los cuadros para una exposición musical, Yes al bode del frágil abismo, Génesis confabulando escenas teatrales fusionadas con un rock de matices sinfónicos, la Mahavishnu Orchestra con sus pájaros de fuego, King Crimson evocando al hombre esquizofrénico del siglo XXI, la paranoia mágica de Black sabbath...). Por esa época, grupos como Santana oye como va la mujer de magia negra (con música latina de sabores cálidos y formas rítmicas basadas en la percusión), Bob Dylan "llamando a la puerta del cielo" o David Bowie con su "Odisea espacial", abrían el abanico musical juntos a otros como: Chicago, Elton John, Lou Reed, Eagles en su "Hotel California", T. Rex... y algunos más. Los Bee Gees, con una música disco despreocupada, carente de pretensiones y ataviados de una frívola imagen de camisas brillantes y pantalones de tergal ajustados, logran convertir en religión el sonido de las discotecas, surgiendo un fenómeno sociológico mundial en torno al nuevo modelo a seguir. Jóvenes de todo el planeta danzaron con el frenético placer sensual implícito en cada nota musical de la fiebre del sábado noche.
Al final de los setenta, tras una gran ascensión, la caída del imperio del rock parecía inevitable, en gran parte debido a la crisis energética. Hay varios intentos de resucitar el rock (rock-revival), Bruce Springten, se convirtió en el líder del Rock, surgido de la crisis musical (y, por consiguiente, social, ¿o es a la inversa?). Sube a la escena el Reggae, con Bob Marley como máximo exponente y comienza de auge musical europeo, mientras los Sex Pistols proclamaban que no había futuro para los jóvenes, y se burlaban de realeza británica con su "Dios salve a la Reina". Los Queen nos cantaban un día en la carreras o nos invitaban a una noche en la ópera y nos hacían concebir nuevas esperanzas musicales, con un retorno a los sueños de escuela de la mano de Supertamp, mientras el Heavy se iba abriendo camino entre la maraña de estilos musicales, los AC/DC, los Iron Maiden…
Víctor M. Gutiérrez Caballero
Prólogo
A modo de presentación
No es mi propósito exponer un frío informe basado en las consabidas estadísticas, con aportaciones de odiosas comparaciones (que nunca suelen ser buenas), sobre los reflejos de un tiempo pasado que, de alguna manera, influyó en los ambientes culturales y, sobre todo, en el panorama musical, cuando corrían malos tiempos para la lírica.
Tampoco es mi pretensión hacer un estudio sobre la influencia de la movida musical, sino impregnar estas líneas con palabras, matices y observaciones sobre los recuerdos de una noche de verano, como juez y parte de las andanzas musicales vividas, sentidas, escuchadas, saboreadas, interpretadas... Sobre todo, destacando la labor de unos músicos, que sin medios de ningún tipo, ensayando en locales sonorizados con muestras visibles de decadencia estructural, con equipos de calidad sospechosa y con instrumentos de bajo calibre. Siempre investigando sobre nuevos sonidos y clásicas técnicas, en su afán de perfeccionar su afición musical, para ofrecer su obra al público y sentir buenas vibraciones de su música.
Puertollano siempre ha sido muy prolifero, y se ha visto favorecido por las influencias de las diversas corrientes culturales que pululan por el panorama nacional e internacional (con un poco más de retraso). Su historia musical es muy variopinta, dando cabida, como formas de expresión de una época, a una extensa gama de grupos y solistas enganchados al impulso de la música, en un intento por mostrar sus inquietudes, sus miedos, sus amores y desengaños, mostrando sentimientos incomprendidos entre acordes de guitarra y melodías desencadenadas.
El arte de bien combinar los sonidos con el tiempo, tenía (y tiene), cierta facilidad para calar hondo y, en Puertollano, pudimos ver desfilando (mejor dicho, actuando) estilos y tendencias de lo más diverso y variopinto. La influencia de «la movida madrileña» repercutió, de manera notable, sobre los nuevos grupos que iban surgiendo, aunque otros grupos seguían fieles a ritmos consagrados (siempre aportando alguna innovación) o intentaban crear un estilo propio (con influencias o sin ellas) o versionaban temas de autores conocidos.
En un cruce de caminos como es Puertollano, donde la afluencia cultural desemboca y rebosa a raudales, llegan a fundirse el folk, con el flamenco; el rocanrol, con el pop; el blues, con el heavy más duro; el punk con el tecno...
En el primer capitulo daremos un repaso a los movimientos musicales en plan internacional, desde mediados de los años cincuenta, con el nacimiento del rock and roll, sin entrar en muchos detalles, tan solo para situarnos en la evolución de la música… y en cuanto a la música nacional (nada de himnos) haremos una breve descripción de los que pasó a partir de la revolución de los años sesenta, en la evolución musical de nuestro país.
Aunque haré referencias a ciertos acontecimientos musicales (y culturales) de la década de los setenta, aparcaremos en los 80, (concretamente, tomaré como punto referencia, «El Mogollón 81» hasta las «Noches rockeras 91»). Diez años en los que hubo una gran proliferación de grupos de la más diversa índole musical, dando lugar a «la movida» de Puertollano. Como fiel reflejo de la «movida popera», y enamorados de la moda juvenil, quebrantaron el letargo silencioso, para entrar en escena, mostrando nuevos aires. Armados de guitarras , bajos, bombos y platillos, irrumpieron en el panorama musical de Puertollano, despojados de críticas sociales, con la pretensión de interpretar sus composiciones al público y demostrar que, Puertollano, puede estar a la altura de cualquier evento musical. Desde música de arraigada tradición, basada en las más puras raíces del folk, hasta incursiones en la música más innovadora, (¿postmoderna?)... Se había abierto la veda musical... Todo era válido...
Febo, Veraz, Metralla, Electrones Verdes, Gin Tonic & las Hienas, La Condena, Costaleros de Viriato, Desertores de Arao, Marcha Urbana, Procesión de Caos, Fenómenos Extraños, Médium, The Formación, YE!!, Hada, Eslabón, Nuevo Testamento, La Flor de Lilola, El Sueño de Yirena... Son algunos de los grupos, que contribuyeron a enriquecer la cultura musical de Puertollano, rompiendo una lanza a favor de los grupos independientes, resquebrajando los moldes establecidos en la música local (y regional). Cada cual cuenta la feria como le va. Con la tranquilidad que da el agua pasada (aunque no mueva molino), iremos desmenuzando, en sucesivos capítulos, las aventuras y desventuras musicales de un puñado de gente que dejó su huella musical en nuestra ciudad.
Quizá, de todo esto, solo quede un «pisto manchego de músicas», con tropezones de cultura popular...
Víctor M. Gutiérrez Caballero